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¿Cómo nació el rubor?


Es el toque final de todo maquillaje, y nos hace lucir unas mejillas coloreadas y lozanas. Te contamos su historia, desde el nacimiento hasta hoy, y las distintas texturas que existen para que elijas el tuyo con conocimiento.

El rubor es sin dudas una parte fundamental del maquillaje, porque nos permite lucir las mejillas con color, algo que siempre nos hace vernos más lindas. Pero esta no es una costumbre moderna sino que, hace miles de años, las mujeres también buscaban lucir los pómulos coloreados.

Durante los primeros siglos después de Cristo, en los Imperios Griego y Romano, las mujeres usaban distintos maquillajes hechos de elementos naturales. Por esas épocas, las pieles se lucían blancas, pero con tonos rosados y rojizos en las mejillas. El carmín era el favorito.

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Para el Siglo XIII, el rojo se había suavizado y, en cambio, el rosa era la mejor manera de lucir las mejillas. Este tono significaba bienestar económico, por eso solo las mujeres ricas de la época podían llevarlo. Años más tarde, en Francia, el rosado se volvió rojo intenso, similar al que habían usado los griegos y romanos.

Cerca del 1900, maquillarse los pómulos ya era una moda, y aquellas mujeres que no podían acceder a los costosos productos de maquillaje que recién se empezaban a comercializar, se las ingeniaban para lograr unas mejillas rosadas pellizcándose o colocando jugo de remolacha en esa zona. Esto se hacía en secreto, porque la intensión, como lo siguen siendo hoy en día, era que se viera natural.

02E33732Así fue como, para 1920, el rubor o blush estaba instalado como parte de los hábitos de maquillaje. Primero se usaron los tonos rosados, y la técnica consistía en hacer círculos en las mejillas. Luego, en 1950, se popularizaron los colores tierra, que lograban darle un marco intenso a la cara. Más tarde, se suavizó todo el maquillaje: para 1980 la tendencia eran los tonos suaves y sutiles.

Para la década del ’90, la paleta había evolucionado y se encontraban colores bronce, durazno, fucsias y morados. Básicamente, cada mujer podía encontrar uno para su tono natural de piel y no atarse a la moda del rosa, rojo o marrón.

En 2014 Avon lanzó su rubor Ideal Face Rubor compacto, que corrige los contornos y realza el maquillaje de manera natural.

¿Con cuál te quedas?

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Hoy en día, además de una gran variedad de colores, encontramos los rubores con distintas texturas. Te contamos las diferencias que hay entre ellas para que escojas la adecuada.

  • Las cremas o mouse son livianas y húmedas, especiales para pieles secas y épocas de calor. Además, si tienes más de 40 años, son ideales porque no queda depositado ningún polvo sobre las primeras señales de la edad que puedas tener. Aplica con una esponja de látex y esfuma con las yemas de los dedos.
  • Los polvos, además de ser más duraderos, son recomendados especialmente para aquellas pieles grasas. Para aplicarlo, usa una brocha de mango largo para poder manejarla de manera correcta.
  • Si te olvidaste tu rubor, no te preocupes. Puedes reemplazarlo con un labial, aplicándolo de manera suave como lo harías con una crema. O usa una sombra, y colócala como si fuera blush en polvo.

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